Extensiones del navegador web que venden tus datos al mejor postor

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¡ALERTA! Extensiones de navegador que te espían y venden tus datos de navegación al mejor postor, y aún no os habéis enterado

Internet no es gratis, y las RRSS que visitas diariamente tampoco, puesto que pagas con información, con tus datos personales. Este mensaje lleva varios años tratándose de inculcar en la sociedad. Aunque mucha gente ya sea consciente de ello, e incluso la justicia empieza a actuar contra los casos de servicios como Facebook o WhatsApp, pero esto es sólo la puntita, hay mucho más.

Algo tan inocente (o eso parece) como una extensión para el navegador también puede estar obteniendo y vendiendo tus datos personales. No sólo las extensiones baratas y gratis, sino, como ha destapado un medio alemán, también otras con una buena calificación como la ya popular WOT: Web of Trust. Por lo tanto no os asustéis de cómo Facebook pueda abusar de sus cookies, porque casi seguro que ya le hayas regalado tus datos a esa extensión tan chula que descargaste la semana pasada.

El caso de WOT ni es el único ni el último del que sabremos, pero nos sirve de buen ejemplo de lo poco que a veces nos preocupamos por nuestra privacidad y seguridad. Puesto que con las extensiones no tenemos la excusa de que nos de pereza leer largos términos de uso: al darle a instalar nos aparece un mensaje en el que lo único que se nos dice es que leerán todos los datos de nuestro historial.

¿Bajamos la guardia con las extensiones?

Poco a poco nos estamos concienciando de que las RRSS nos cobran con nuestra privacidad. Las utilizando igualmente, pero la preocupación de los usuarios hace que en algunos casos las autoridades se hayan visto obligadas a intervenir, lo que a su vez le da más voz al tema y hace que más gente se quiera informar de lo que pasa con sus datos.

Si crees que el riesgo es mínimo porque las extensiones no acceden a tantos datos, volvamos al tema de WOT. Los periodistas alemanes les compraron datos que incluían diez millones de páginas web. El problema es que los datos no estaban del todo anonimizados, y en ellos había URLs que revelaban nombres de usuario, correos electrónicos o nombres propios. También direcciones de email de cuentas de PayPal o nombres de usuario de Skype.

Y es que las páginas que visitas dicen mucho más de ti de lo que podrías pensar. Por ejemplo, en este caso puntual pudieron saber información de investigaciones policiales o las preferencias sexuales de un juez. También obtuvieron el nombre de algunos que buscaban drogas o prostitutas online, e incluso la información financiera de algunas empresas concretas.

De hecho, hace un año un estudio reveló que el 10% de las más de 40.000 extensiones que analizaron hacían más de lo que decían. Algunas “solo” añadían publicidad a las páginas que visitamos, otras en cambio registraban lo que escribimos o incluso insertaban códigos de afiliados en ciertas tiendas online para lucrarse con nuestras transacciones.

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¿Y qué podemos hacer? Un mantenimientos informáticos para evitar mayores problemas

Bien, es cierto que muchas de estas extensiones necesitan algunos de estos datos para funcionar, pero por ello ni tenemos que bajar la guardia ni los pantalones. La precaución primera siempre debería ser utilizar las extensiones oficiales de cada servicio, y no creernos que una lo es por poner entre paréntesis (by Google). Siempre fijémonos en el autor del archivo.

Esto no significa que no podamos fiarnos de pequeños desarrolladores o de nuevas aplicaciones alternativas, pero si lo hacemos sí que deberíamos fijarnos en el número de usuarios, las opiniones que dió cada uno y la sección de ayuda para detectar posibles problemas. En definitiva nosotros somos nuestra primera línea de defensa, y tenemos que saber qué nos estamos instalando.

Como hemos dicho también es importante comprobar el tipo de permisos que nos solicitan y pensar para qué podrían utilizarlos. Por poner algunos ejemplos: leer o modificar todos los datos de los sitios que visitemos podría servir para añadir publicidad; por otro lado, hacer lo propio con el historial les permitiría recopilar y vender nuestros hábitos de navegación.

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